Durante los últimos siglos la escuela tradicional ha convertido a los niños en números que esos mismos número se convierten en estadísticas y terminan con deshumanizar a todos. Las escuelas tradicionales manejan:

Grupos homogéneos

Contenidos homogéneos

Solo importan los conocimientos formales, no les preocupa el ser humano como individuo, busca que un número defina la calidad de persona que eres. Se estimula a competir entre ellos.

Todo mundo habla para la paz pero nadie educa para la paz, se educa para la competencia y la competencia es el principio de cualquier guerra.El enseñar se convierte en un proceso de reproducción simbólica

Los niños desde que nacen tienen la habilidad de construirse por si mismos, a través del juego y explorar el mundo. Cuando un niño nace, nadie lo obliga a ser humano, su entorno es lo que lo convierte en humano.Entonces todo lo que nos rodeo influye en nuestro aprendizaje, los espacios, los tiempos, la familia, las emociones, los gustos, las creencias, todo lo que no ayuda a construirnos a nosotros mismos, la pregunta es entonces, ¿qué ambiente le estamos ofreciendo al niño?

En un ambiente Montessori el niño explora su yo interno, impulsándolo al aprendizaje de manera natural, al descubrimiento, al movimiento, a participar, a trabajar a repetir comportamientos y a decidir cuando quiere dejar de repetir algo porque ya lo tiene dominado. Todos los niños son sistemáticos en la observación dependiendo del grado de complejidad y al hacerlo logran establecer parámetros que los ayudan después a convertirse en científicos, artistas y un sin fin de profesiones que ellos podrán elegir libremente y que harán con todo su ser, amando lo que hacen y disfrutándolo.

 

En Montessori nos preocupa el desarrollo integral del niño para que alcance su potencial y sea feliz.

 

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