Corhalli

material-didacticoUn profesor de biología, hace muchos años, trabajando en la primera escuela secundaria Montessori en Holanda, escribió un pequeño folleto titulado: ¿Por qué los padres mandan a su hijo a una escuela Montessori?.

En mis viajes a supervisar y guiar escuelas Montessori me repito a mí misma esta pregunta pero con diferentes motivos; me gustaría generalizar la pregunta: ¿Por qué una familia escoge cierta escuela para su hijo? ¿Dónde busca y cómo sabe que la escuela que escoge ofrece lo que espera? ¿Toma al niño en consideración al hacer la selección?

¿Alguna vez observa lo que el niño, como ser humano total, necesita en este momento de su desarrollo? ¿Qué condiciones físicas son las adecuadas para la salud del niño? ¿Cómo reconocerá el padre lo que el niño necesita para construirse como ser humano total, cumpliendo su tarea cósmica? Qué difícil es cuando uno no sabe lo que esto significa, cuando el padre sólo piensa en sus propios deseos que el niño ha de satisfacer. Deseos que surgen de su propia imperfección.

Encontramos aquí una dificultad que requiere respuesta. Debe el padre cuestionarse el porqué de sus deseos, y ver que todos ellos sea en relación al bienestar del niño exclusivamente, entonces podrán puntualizarse ciertos aspectos especiales a buscarse, todos ellos dependiendo de la edad del niño al ingresar a la escuela, trátese de «Casa de los Niños» , nivel primaria o secundaria:

  1. La higiene del ambiente en detalle: orden, limpieza…
  2. El espacio en relación con el momento de desarrollo del niño, su necesidad de movimiento y de orientación en el espacio.
  3. Posibilidades y oportunidades de establecer relaciones interpersonales entre los niños, con los adultos y entre padres y guías.

material-didacticoEntre los adultos se encuentran los padres por un lado y la escuela por el otro. Ambos tienen diferentes posiciones en su contacto con los niños, por ello, lo que ofrecen al niño es distinto. En búsqueda de bienestar del niño debe existir una interacción continúa entre estos dos lados sin ninguna imposición de uno de ellos.

Los padres deben de investigar antes de ingresar a su hijo lo que la escuela pretende ofrecer pero al mismo tiempo deben observar si sus demandas no surgen por razones emocionales personales en su relación con el niño. Que el niño se sienta confortable e independiente sin ninguna presión debe ser la raíz de toda actitud educativa.

Sin embargo como adultos, profesores y padres, somos parte de una sociedad de cuyas influencias no somos siempre conscientes. Creo que este elemento es el más peligroso aspecto de la real educación.

Pensemos primero en el Nuevo Ser Humano, cómo ayudarlo a desarrollar su autenticidad antes de su adaptación al mundo exterior. Al mundo-de hoy- en que tendrá- mañana- que vivir y contribuir.

Sra. Cato Hanrath
Guía Montessori y Entrenadora

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